2008/11/25

San Cristobal de la Barranca, Jalisco.

San Cristóbal de la Barranca, en vías de convertirse en pueblo fantasma. Por el lugar solía pasar un río cristalino, abundante en peces y camarones, al que cada fin de semana llegaban cientos de turistas a echarse un clavado en las aguas y disfrutar de la tupida vegetación. Aquí se acostumbraba a sembrar maíz y algunas especies de frutas.

En la actualidad, San Cristóbal de la Barranca es un sumidero de la severa contaminación que afecta al río Santiago. Su historia no dista mucho de la de El Salto y Juanacatlán, donde también hace unos 30 años la gente de la Zona Metropolitana de Guadalajara acudía a nadar y acampar en sus alrededores. No existe más un equilibrio ecológico, no hay aire puro ni agua limpia; no más plantas ni animales, ni tierras fértiles. No hay más fuentes de recreación y, a cambio de todo eso, la población tiene que soportar enjambres de zancudos, alergias, infecciones respiratorias, asma bronquial, leucemias, linfomas, insuficiencia renal, urticaria, conjuntivitis, vértigo, cefalea crónica y otros males. LA JORNADA.

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